Y en este tiempo llamado “de vida”, un algo humano –aún el obtenido en grietas, hendiduras o
rendijas que filtran la luz- lo conquistamos con esfuerzos, tesón, luchas constantes: permanente combate por la vida. Y construimos un “sistema métrico decimal mínimo” de la
vida a paso lento, con mucho amor, dolor constante, pocitos de lágrimas, e
intermitentes estallidos de suspiros, envueltos en trazos de alegrías, teñidos
con pizcas de melancolías. Y este “Sistema”
en manos y corazón de los que viven para amar, sirve como matemáticas para medir ese algo arrancado a este tiempo. Y sintiendo como en éxtasis, cada alba, amanecer auroral o mirando tardes sepias crepuscular o
noches estrelladas que la luna navega -en curvas pinceladas o acordes
nocturnales-, sobre un horizonte –a veces luminoso, a veces en penumbra- llevado
muy adentro, ese algo lo vamos tallando, y a gotas, destilándose, se va vertiendo
en el gran tazón de los anhelos que con el empuje del amor como fuerza de
gravedad, permeando todo el alma, hala la vida hacia adelante. Y cómo ese sistema –persistente en infinitésimas
dosis- mide productos admirables! Y en 96 años, casi una centuria de fruticultura
vida, una mujer que ama en este difícil tiempo ¿faltará un algo que aún no habrá logrado?
De jaced